Sistema de telemonitoreo automático del nivel de cloro presente en el agua potabilizada en plantas de tratamiento pertenecientes a pequeñas comunidades rurales ubicadas en el territorio ecuatoriano.

RESOLUCIÓN N° 009-001-2018-01-2
Fecha de aprobación: 25 de enero de 2018
Duración: 2 años

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El acceso al agua potable es esencial para la salud, un derecho humano básico y un componente de una política eficaz de protección de la salud.[1]

La calidad del agua potable influye directamente sobre la salud de los consumidores es por esto que el monitoreo constante de la calidad del agua es una prioridad para las entidades responsables de la salud pública.

Las grandes plantas de tratamiento que abastecen a los centro urbanos, cuentan con costosos sistemas de monitoreo, personal y laboratorios, encargados de verificar el correcto proceso de potabilización.

Lejos de los centros urbanos, en el Ecuador existen pequeñas y numerosas comunidades rurales alejadas entre sí, que debido a las distancias y condiciones geográficas, no pueden ser abastecidas del líquido vital por las mismas plantas potabilizadoras que abastecen a los centros urbanos. Estas comunidades se abastecen a través de pequeñas plantas potabilizadoras ubicadas en zonas altas, llamadas “Juntas de Agua”.

Actualmente en el Ecuador existen 3642 “juntas de agua” [2], estas son monitoreadas por personal de la Agencia Nacional de Regulación, Control y Vigilancia Sanitaria, ARCSA [3], quienes periódicamente viajan hasta estos lugares y toman muestras de forma manual para su posterior análisis en laboratorio. La dificultad del acceso, sumado a la cantidad de juntas, genera un alto costo operativo (personal y recursos) en el proceso de monitoreo. Es por esto que la frecuencia con la que se realiza el monitoreo está muy por debajo de lo necesario.

Son varios los requisitos que establece el Instituto Ecuatoriano de Normalización INEN para que el agua sea considerada apta para el consumo humano, en el contexto de las “juntas de agua”, el nivel de cloro libre residual es el parámetro más importante a ser verificado, debido a que el proceso de cloración se hace de forma manual.

Un excesivo nivel de cloro libre residual incrementaría el nivel de toxicidad del agua y un nivel muy bajo resultaría poco efectivo para la eliminación de microorganismos como la Escherichia coli, la cual produce infecciones gastrointestinales así como de otros sistemas (urinario, sanguíneo, nervioso) en las personas o comunidades que la consumen.

Por lo antes expuesto resulta evidente que un adecuado monitoreo del nivel de cloro libre residual en el agua es vital para mantener la salud de estas comunidades.

El sistema que se pretende desarrollar permitiría realizar este monitoreo de forma automática y remota mejorando sustancialmente el proceso de monitoreo utilizado actualmente.

Referencias:

  1. World Health Organization. Guidelines for Drinking-water Quality, Fourth Edition. World Health Organization, 2011. Pp xv.
  2. El Comercio. Las juntas de agua marcan la vida de las comunidades en la sierra. El Comercio. (15 de junio de 2014).
  3. L. Pasquel “De la vigilancia y el control “, RESOLUCIÓN ARCSA-DE-067-2015-GGG”, pp 68.(21 de diciembre 2015).
  4. Instituto Ecuatoriano de Normalización, “Norma técnica ecuatoriana NTE INEN 1108”, Quinta revisión, 2014-01, pp. 2-4.

Integrantes:

  • Marcelo Esteban Flores Vázquez (Director)
  • Ariel Remigio Segovia Cobos (Ayudante de investigación)

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